lunes, 8 de octubre de 2012

Adios, Zirrias.

Este Sábado amanecimos con la noticia del fallecimiento de un buen amigo.

Mikel Ziarrusta no iba a despertarse más, dejando el hueco que queda cuando las buenas personas se van de nuestro lado. Mikel, además de buena persona, era un entusiasta de la vida; un buen tipo lleno de energía y vitalidad que no dudaba en desprender, por fortuna para los que alguna vez hemos compartido buenos momentos con él.

Era un chaval que mezclaba ese entusiasmo con un punto de locura, lo que le hacía muy entrañable y divertido, y con otro punto de ambición, totalmente sana, que le convertía en un motivador brutal.
 
Llamaba entusiasmado a los amigos para compartir sus proyectos y no paraba hasta conseguirlos. Y es que Mikel, conseguía lo que se proponía. Su ambición no le dejaba estar mucho tiempo sin nuevas metas y su puntito de locura le permitía realizar cualquier sacrificio para llegar a ellas. Eso sí, sin pisar a nadie ni hacer para nada desagradable el estar a su lado. Todo lo contrario; la buena persona que llevaba dentro se encargaba de hacer más fácil a los demás el llegar a las metas compartidas y le hacía alabar los esfuerzos ajenos más incluso, que los suyos propios.

Se propuso ser bombero, y no tardó mucho en enfundarse la vestimenta. Quiso hacer 9a y entrenó como una bestia para conseguirlo. Y, a lo poco de querer hacerse mando en el curro, ya me estaba yo metiendo con él llamándole "Cabo Zirrias"!!!

Es por todo ésto que resultaba muy gratificante enrolarse en su aura motivadora. Es por ésto que el hueco que deja es grande.

A la cabeza me viene el día que apareció en el Máster de Psicobloc de Bilbao, ¡¡¡con una taza de aluminio a modo de magnesera!!! Él era así; natural como la vida misma, y como algo le pareciera una buena idea, ¡allá que iba!

Te recordaré sonriente!!!

Agur.


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